Carta de mi amigo Harry (Venezuela) 
Querido Mirko:
Me llamo Harry y soy un gato venezolano. Me trajeron a Montreal en contra de mi voluntad y desde entonces vivo en una casa que es la cuarta parte de la que teníamos en mi ciudad natal. Sobre el clima, no sé qué decirte. Estemos claros, soy un gato tropical. Doy gracias por las colchas de plumas y porque me dejan dormir encima de los radiadores y en medio de las piernas. No soy aventurero, soy un gato de sofá y he pasado los casi 3 años de mi vida cumpliendo la fantasía de mi dueña de que soy su bebé. A sus hijas les dice “mis hermanas” y a su esposo le dice “mi papá”. Me rascan, me abrazan, me besuquean y me apurruñan a toda hora sin importar que esté dormido o despierto. Lo peor es que a mi dueña le gusta tomarme fotos. Cierro los ojos apenas la veo venir cámara en mano. Me dice “gato ingrato” y se va. Lo más osado que he hecho en toda mi vida fue caerme de un tercer piso allá en Caracas. Del golpe se me salieron todos los dientes de leche y tuve un rasguño en el ojo. Aparte de eso te puedo contar que me encanta hacer pipí dentro de las maletas, beber leche cuando ya parece yogurt, esconderme en los gabinetes de la vajilla y mirar de lejos a los gatos del vecindario (los que si se atreven a bajar). Bueno, Mirko, eres el primer gato con blog que conozco. No perdamos contacto,
Harry
Nota: te mando mi cuadro favorito, a ver si te gusta.